El
circo del desaliento es la primera novela gráfica
reflejo de una sólida trayectoria ya como dibujante
de David Rubín, punta de lanza de una nueva
hornada de creadores gallegos. Con prólogo
y epílogo de Miguelanxo Prado y Carlos Portela,
respectivamente, abre el volumen “Donde nadie
puede llegar”, una intensa historia larga e
inédita, que tiene continuación en una
serie de relatos cortos realizados para la ocasión,
junto con otros ya prepublicados previamente en distintas
revistas.
Rubín se apoya en el personaje del superhéroe
para desarrollar unas historias que beben de sus preocupaciones
y de sus personales experiencias, donde está
muy presente la poética del perdedor tamizada
en ocasiones por cierto optimismo vital que deja algún
hueco a la esperanza.
Sus trabajos a lo largo de los últimos cinco
años como dibujante de animación en
los estudios Dygra, –responsables de El bosque
animado y Sueño de una noche de San Juan–,
como ilustrador y creador de historietas para las
más diversas publicaciones gallegas y peninsulares,
le han llevado a David Rubín (Ourense, 1977)
a tener tanto una importante legión de admiradores,
como a ganar un generoso abanico de concursos. El
más importante de ellos el I Premio Castelao
de Cómic concedido por la Diputación
de A Coruña al citado relato, "Donde nadie
puede llegar", ganado en agosto de 2005 en el
curso del salón Viñetas desde O Atlántico.
"Rubín
maneja acertadamente los cambios de velocidad de la
narración, sabe pausarla cuando no tiene sentido
que sea trepidante, y sabe acelerarla cuando es necesario.
Y sabe hacer callar a los personajes y dejarnos oír
lo que no está escrito, como los estados de
ánimo o el agua de una bañera marchando
por el desagüe, sin necesidad de utilizar una
onomatopeya" Miguelanxo Prado