imagen cabecera, enlace a inicio
20.09.2012

Alvaro Ortiz

Amigos de toda la vida

Cenizas es el nuevo cómic de Álvaro Ortiz, y su obra más larga y madura. Detrás estaba la intención de hacer una novela gráfica seria, pero se arrepintió a medio camino, y acertó. Álvaro Ortiz nos entrega una historia compleja sobre la amistad, el hacerse adulto y las decepciones y pérdidas que conlleva, pero a través de una persecución en coche en la que intervienen matones que tocan el banjo, un mono, un fantasma y un cowboy frustrado. Una mezcla explosiva entre road movie emocional y thriller gamberro en el que nada es lo que parece.


imagen noticia

ENTREVISTA:HÉLOÏSE GUERRIER

Cenizas es sin duda tu obra más madura, tanto por su extensión como por su solidez. A nivel narrativo se podría decir que es impecable: el uso de los flashbacks para situar a los personajes, la manera muy fluida de encadenar pasado y presente, la división por días de viaje, la historia de la cremación que se construye como hilo conductor, aparte de muchos indicios que vas sembrando a lo largo del cómic y que nos llevan a su desenlace. ¿Tenías un guión muy preciso, lo llevabas todo muy planeado antes de ponerte a dibujar?
La historia parte de un comienzo y un final muy claros, y después me tocó ver qué pasaba entre medias. La verdad es que la estructura de la historia, los puntos importantes, los giros de guión y demás aparecieron relativamente rápido y no hubo muchos cambios desde las ideas iniciales hasta el resultado final. Muchas cosas fueron cambiando, pero sobre todo en cuanto a su forma definitiva. Luego, sí que es verdad que algunas de las “historias” paralelas, como la del mono, o la historia sobre la cremación, que muchas veces aparecían en momentos claves, las fui dibujando un poco a lo loco, y luego me costó encajarlas en el armazón principal. Así que la respuesta correcta puede ser que aunque no tenía un guión muy preciso, sí que debería haberlo tenido y me habría ahorrado más de un dolor de cabeza.

De hecho parece que en algún momento la historia llegó a desbordarte un poco: al principio te planteaste una paginación que acabó siendo mayor, ¡y hasta tuviste que desaparecer de las redes sociales! ¿Fue un trabajo arduo que supuso sacrificios y crisis creativas?
Sí, hubo que reiniciar la historia un par de veces antes de pillarle el ritmo bien, con lo que perdí bastante tiempo haciendo unos storyboards que luego no llegué a usar, y eso sumado a que soy un poco lento dibujando cómics y que había páginas con demasiadas viñetas hizo que todo fuese un poquito más lento de lo que me hubiese gustado. Puede parecer un dibujo muy sencillo, pero soy bastante meticuloso/maniático, de manera que pierdo mucho tiempo en detalles que luego apenas se notan.

A pesar de una clara intención de hacer un cómic “serio”, parece que te preocupó sin embargo transmitir la sensación de que no te lo tomabas tan en serio: en el propio cómic te ríes de ti mismo tachándote de “novelista gráfico”, y sobre todo parece que diste especial importancia a la presencia del humor en Cenizas: cada vez que asoma la emoción en el lector o la nostalgia en los personajes, enseguida aparece un elemento de humor, que viene como a rebajar el nivel de drama. ¿Era totalmente premeditado?
La idea original sí que era hacer un cómic serio. No un drama de llorar, pero sí algo mínimamente profundo, aprovechando que iba a contar con un mayor número de páginas que en mis cómics anteriores. Pero después de que me aprobasen el proyecto de cara a la beca me di cuenta de que realmente no tenía mucho interés en hacer algo así. Recuerdo que cuando le conté la idea a una amiga, ella me decía que con ese comienzo tenía que hacer una comedia gamberra, y yo no lo terminaba de ver. No sabía cómo convertir eso en algo cómico, y no me veía haciendo algo humorístico, tampoco eso me interesaba. Total, que al final creo que fue una mezcla de todo; de la idea inicial, de mi posterior “arrepentimiento” hacia lo de hacer algo serio, y de llenar la historia de elementos o personajes que parece como que constantemente intentan poner a prueba la paciencia y la capacidad del lector de entrar en la historia, porque vale, lo que te están contando tiene su parte dramática, pero uno de los personajes es un mono, y otros son dos cowboys con nombre ruso... Y para terminar, lo del humor para rebajar las partes dramáticas o melancólicas nunca fue algo buscado, porque además una de las cosas que me ha sorprendido de las reacciones de la gente que ya lo ha leído, es esa precisamente, que a todos les parezca muy divertido. Yo tenía la impresión todo el tiempo de estar haciendo algo quizás un poco absurdo, o un poco loco, pero no pensaba que a la gente le parecería divertido. Pero estoy muy contento con eso.

Llama mucho la atención la construcción de página de Cenizas, de hecho el cómic lleva más de 2000 viñetas. ¿Fue un poco locura realizar algunas páginas?
Las de muchas viñetas sí, porque además las páginas con más viñetas suelen ser en las que hay muuuuucho diálogo y hay que repartirlo bien para que quede fluido, por lo que además de ser páginas con muchas viñetas suelen ser siempre de personajes sentados en una mesa hablando y discutiendo, y sí, había algunas páginas con las que llegaba a desesperarme un poco. Pero bueno, luego había otras en las que me podía explayar en cuanto a paisajes, con viñetas más grandes y más agradecidas de dibujar.

Cenizas rebosa realidad, los personajes son ultra creíbles, hasta parece que has convivido con ellos tras la lectura del cómic; el tono empleado es muy verosímil y los diálogos tienen mucho poder de convicción. ¿Te costó llegar a eso o salió naturalmente? ¿Los protagonistas de Cenizas tienen referentes reales?
Pese a los detalles estrambóticos y las cosas raras, los protagonistas de la historia son gente muy normal (más o menos), así que simplemente traté de que pareciesen lo más reales posibles, pero salió de forma bastante natural. En mis tebeos anteriores siempre había utilizado mucho la figura del narrador, y aquí, aunque también está, está como en un segundo plano y hay mucho más lugar para los diálogos, que son de las cosas que más importancia tienen en el tebeo. Y aunque no tenía yo muy claro que me fuesen a quedar bien los diálogos, tampoco me di mucho mal con ese tema, simplemente intenté escribir como yo mismo podría hablar y que sonase creíble. Eso sí, desde los diálogos iniciales de los primeros storys a los definitivos, sí que cambiaban muchas veces, los iba puliendo bastante, cambiando palabras de unos bocadillos a otros, y cosas así. Entonces puede que se contradiga un poco con lo que he dicho antes de que no me di mucho mal... Referentes reales, puede que sí, pero puede que no una persona en concreto, sino rasgos o tics o pequeños detalles, o frases y cosas así. O puede que como se ve al final del cómic sí que tengan referentes reales...

Precisamente hablando de esto, en la parte final del cómic sales tú, y de repente parece que el autor llega a formar parte de la historia, que se encuentra en el mismo plano narrativo que los personajes, que se mezcla realidad y ficción… ¿Con eso pretendiste crear intencionadamente dudas en el lector?
Sí, totalmente. No afrontas una historia igual cuando sabes que es ficción, que cuando sabes que está basada en hechos reales. Y a mi me apeteció no dejar claro qué es y qué no es verdad en el cómic, darle al lector la posibilidad de especular con ello, y además no poner esa parte al principio. Pensé que era una buena manera de obligar a una segunda lectura.

Enlace a producto relacionado

Ver ficha del autor

 


Portada

portada



Otras entrevistas


[Valid RSS]

Astiberri Ediciones. Apdo. 485. 48080 Bilbao. Contacto: info@astiberri.com
Diseño web: Manuel Bartual  Programación: Vudumedia.com
El © de todas las imágenes pertenece a sus respectivos autores.