Viñetas para un clásico

¿Qué te lleva a decidirte a trasladar una obra literaria al lenguaje del cómic por primera vez en tu trayectoria como historietista?
Ya había dibujado dos guiones ajenos, además con guionistas que trabajan de maneras muy diferentes: Hernán Migoya y David Muñoz. También he escrito y dibujado mi propio material original, Sin título. 2008-2011, una historia bastante experimental, donde jugaba con dos capas de “realidad”, alternando fotonovela con un dibujo abocetado.
Adaptar un texto literario clásico era la antítesis a mi trabajo anterior. Supongo que los que nos dedicamos a esto siempre buscamos nuevos retos, el trabajo no suele rendir lo suficiente como para encima aburrirse en el tablero de dibujo.

¿Y por qué revisitar una obra de Benito Pérez Galdós? ¿Por vuestra coincidencia de origen canario? ¿Tal vez porque el cómic sea uno de los pocos ámbitos artísticos en los que Marianela aún no había conocido una versión de una obra que gozó de un importante éxito popular desde su mismo origen en 1878...?
Por partes: La obra de Galdós es fundamental para entender la España del siglo XIX e inicios del XX. Fue uno de los padres del realismo. Sus Episodios Nacionales son casi un género en sí mismo, mezclan la novela histórica con el reportaje periodístico. Era un genio, pero además tiene una producción fuera de lo común; 33 novelas, 46 episodios nacionales y 25 obras de teatro, además de multitud de conferencias, artículos, cartas y ensayos... Su obra de ficción y sus textos teatrales reflejan como pocas una época, que fue el germen de lo que es España hoy. Su trabajo sigue teniendo influencia (incluso de forma inconsciente) en la literatura española y latinoamericana... La pregunta sería: ¿por qué no revisitarlo?
Si no fuera canario, quizás no conocería su obra, como no conozco la de otros muchos escritores. Yo leí Marianela de manera obligatoria en el instituto. Las características de esta obra hacen que sea la perfecta introducción al universo galdosiano, sin embargo algo falla, ya que muchos lectores no pasan de aquí. Yo la redescubrí años más tarde impartiendo clases de plástica y visual en Secundaria; la utilizaban en las clases de Lengua de 3.º. Hablando con los alumnos y tratando de recordar las sensaciones que tuve al leerla a su edad, intenté analizar por qué no acababa de funcionar como trampolín al resto de su obra. De ese análisis surge Nela.
Marianela fue su novela de más éxito comercial, en vida, Galdós vio 13 ediciones y su adaptación al teatro. Es muy visual, y su estructura la ha convertido en la obra más adaptada a otros medios, además del citado teatro; ópera, cine, televisión, relato infantil ilustrado, radio... ¡incluso hay un par de telenovelas mexicanas! De ahí que Marianela sea un nombre bastante común en América latina. La decisión de adaptarla tiene más que ver con la calidad y cualidades del texto, que por afán completista.

Consideras que los males que apuntaba Galdós de la España rural de finales del XIX pueden pervivir en parte en la sociedad española actual. ¿Tan poco ha cambiado el estado de las cosas en los últimos 135 años?
Bueno, en el texto final del libro se habla de envidia, superstición, usura, analfabetismo, falsa caridad, feudalismo e influencia eclesiástica en la política estatal. ¿Eliminarías hoy alguna variable de esa ecuación? Quizás añadiría rencor, intensificado tras la guerra civil.

¿Crees que se ha reivindicado suficientemente la figura del escritor canario?
Pues no lo sé, ¿Quién puede evaluar eso? ¿Se ha reivindicado suficiente a Unamuno, o a Josep Coll? En Canarias la obra de Galdós estuvo proscrita durante casi 50 años, porque el obispo de Canarias, Antonio Pildain Zapiain, le acusaba de anticlerical (que lo era) y se encargó de boicotear todo evento relacionado con su figura. También se difundió la idea de que despreciaba a las islas desde Madrid. Ahora en Gran Canaria casi cada pueblo tiene una calle Pérez Galdós, pero pocos paisanos conocen su obra... Así que supongo que no es una cuestión de cuánto, sino de cómo se reivindica.

GALDÓS, UN DIBUJANTE COMPULSIVO

En el texto final que incluyes en Nela para ubicar a Galdós, Marianela y la presente adaptación, escribes que en el proceso de documentación que llevaste a cabo descubres que el escritor fue desde niño un dibujante compulsivo y que le llevó incluso a crear cuadernos que podrían establecerse como antecedentes de la historieta...
Galdós era un hombre del Renacimiento fuera de época, fue novelista, dramaturgo, político, periodista, editor, y si hubiera tenido algo más de talento para el dibujo le habría gustado ser caricaturista y pintor (se conservan multitud de pequeñas marinas). Era un esteta, diseñó su casa de San Quintín, muebles incluidos, y se arruinó (una de las veces) por publicar un edición de lujo de los Episodios Nacionales, contratando a los mejores ilustradores de la época y pagando acorde a su talento.
Como dices, desde que se mantenía en pie fue un dibujante compulsivo, muchos de los libros de su biblioteca privada, borradores y pruebas de imprenta tienen los márgenes repletos de caricaturas y monigotes.
Era políglota, y al llegar a Madrid tuvo acceso a las revistas ilustradas internacionales. Sus favoritas; London Illustrated News y Punch. Recortaba el trabajo de sus ilustradores predilectos y confeccionaba sus propios álbumes, su preferido era George Cruikshank, ilustrador “oficial” de la obra de Dickens y, curiosamente, uno de los primeros en añadir bocadillos a sus caricaturas.
Los cuadernos que mencionas son tres, dibujados entre 1863 y 1867, tienen formato apaisado y cada uno es monotemático, con una ilustración/texto por página. Es en el segundo, El atlas zoológico (1865-1866), que tiene 73 páginas, donde encontramos dos Aleluyas (reproducidas en Nela) en las que se cuenta la vida de dos canarios ilustres que pululan por Madrid en esa época. Estas dos páginas están divididas en 12 y 15 viñetas secuenciadas de ilustración y su didascalia al pie. Es el antecedente más claro del cómic en Canarias, y subrayo antecedente porque el origen del cómic está sujeto a su reproducción masiva en soporte impreso, y estos cuadernos tienen carácter personal, sólo hay un original que mostraba a algunos amigos.

¿A la hora de poner en imágenes a los personajes de la novela, tomaste algún referente de las múltiples adaptaciones a otros medios que se han hecho de la novela de Galdós?
No, me prohibí ver nada relacionado con la obra porque al final, aunque sea de manera inconsciente pueden acabar contaminando tu visión. Sólo busqué una imagen de la segunda película, la de 1972, porque Rocío Durcal era la protagonista y me preguntaba cómo se les ocurrió buscar a una mujer tan guapa para hacer de Marianela. Lo resolvieron deformando su cara en lugar de hacerla raquítica (mujer-niña), que es como la describe Galdós. Afortunadamente el cómic no necesita de una gran estrella para rendir en taquilla.
Ahora quiero verlo todo, será divertido comparar y analizar las soluciones de los demás. Probablemente hable de ello en nuncatrabajessolo.blogspot.com, el blog en el que iré subiendo todo lo que rodea a este trabajo.

Nela es fiel a la obra original, pero te has permitido un par de cambios, sobre todo uno que cambia de alguna manera el sentido de la novela. ¿Qué te empujó a ello?
Lo primero que hay que tener claro es que no todas las novelas son adaptables, tampoco tiene sentido hacer una adaptación si no crees que aporte nada al texto original. El mecanismo más habitual para adaptar una novela al cómic es el resumen... Veo ahí una cierta degradación de un medio con respecto a otro, yo sólo entiendo esa opción si se trata de hacer llegar los clásicos a un público infantil/juvenil, o porque trabajas dentro de un formato predeterminado y debes ceñirte a equis número de páginas.
Al escribir el guión de Nela, he tratado de ser lo más fiel posible al texto original, pude hacerlo, por no tener limitación de espacio.
Escogí Marianela porque está escrita casi como un texto teatral, muy condensado, el tiempo está comprimido, tiene una estructura sencilla pero férrea, 22 capítulos que funcionan como un mecanismo de relojería, y hacen avanzar la historia hacia lo que Edgar Alan Poe denominaba “efecto único”. Pero creo que el secreto de su éxito radica en la carga simbólica y dramática.
Por supuesto, cambiar de lenguaje implica hacer un montón de cambios, encontrar nuevas soluciones, pero ninguno afecta al sentido original de Marianela.
Sin desvelar nada de ese cambio que comentas (lo explico en el texto que adjunto al tebeo), digamos que Galdós aparece como narrador al final del libro, casi como Hitchcock en la serie Alfred Hitchcock presenta. Yo pervierto un poco ese diálogo final para alterar su sentido. Pero es sólo una anécdota, la historia permanece fiel.

A lo largo del tebeo, veo que has dejado algunos bocadillos sin texto, además has saltado uno de los capítulos, pasando del 4 al 6. ¿Podrías comentarnos algo acerca de estas decisiones?
[AVISO SPOILER: querido lector, si aún no has leído Nela, te invito que saltarte esta pregunta, ya que destripa algunas sorpresas del libro. Por favor, vuelve más tarde, será buena señal.]
Todos mis libros han tenido algo de experimental, incluso cuando no guionizaba; Final feliz y Sordo partían de premisas argumentales no convencionales, mientras que Sin título. 2008-2011 es un experimento en sí mismo, un manual sobre lo que sé de escribir tebeos, tiene más que ver con un juego didáctico que con un tebeo clásico. Nela, a priori, se presentaba como un trabajo más académico, adaptar un clásico, pero no puedo evitar colar pequeñas píldoras como saltar un capítulo respetando la numeración del original, intercambiar la posición de dos capítulos e incluso algún bocadillo sin texto, como comentas... Si una respuesta construye el enunciado de la pregunta, ¿debería incluirla?, yo propuse un bocadillo vacío para dejar constancia de que la pregunta existe, pero sin verbalizarla.
Soy consciente de que son puntos donde saco al lector del contenido para hacerlo pensar en la forma, incumpliendo una norma básica: no interrumpas la lógica de la lectura. Con el tiempo igual me arrepiento, pero por ahora no puedo renunciar a jugar. El capítulo 5, “Trabajo. Paisaje. Figura”, es un capítulo de transición, donde Galdós describe la vida en Socartes. Yo dibujé cuatro páginas mudas donde Nela recorre la estación minera hasta llegar a casa de Pablo, aquí lo primordial era el fondo. Pero esa escena se repetía en el inicio del capítulo 9, “Historia de dos hijos del pueblo”, sólo que en lugar de Nela, caminan Don Teodoro y Don Carlos. Lo que me hizo sacrificar ese capítulo en pos de la condensación, otra regla básica. Lo que más me costó hacer desaparecer fue el título, que es tremendo. Dejar su hueco es una decisión parecida a la de dejar bocadillos sin texto, es una adaptación fiel, y quería dejar constancia de que ese capítulo existe, así se mantiene la estructura original de 22 capítulos más epílogo. Espero hablar largo y tendido sobre esto en el blog nuncatrabajessolo.blogspot.com, donde también colgaré la escena eliminada.

"CUANDO PIENSO EN MI DIBUJO LO HAGO EN BLANCO Y NEGRO”

Domina en el dibujo de Nela el blanco y negro con importante masas de negro, pero incluyes una segunda tinta, el ocre que en ocasiones se suma a la negra... ¿Por qué esta elección?
Cuando pienso en mi dibujo, lo hago en blanco y negro. No sé por qué, pero es así. No me agradan las incursiones que he hecho en el color, quedan artificiales, será porque parten de una falsa idea de lo comercial.
Sólo entiendo el color si tiene un sentido narrativo, otra cosa es que, por lógica editorial, si trabajas en una colección, tengas que adaptarte al formato. El color tiene su “lado oscuro” cuando deja de ser un recurso para convertirse en truco. Hay quién lo utiliza para sacarse el trabajo de encima (rellenar fondos, por ejemplo) o tapar carencias de dibujo a base de filtros de photoshop. Eso puede funcionar comercialmente en un momento determinado, pero a largo plazo creo que es una decisión errónea. Tarde o temprano el lector se acabará enterando, y encima el producto envejece mal.
En cuanto al bitono, es la segunda vez que lo utilizo. En Final feliz incluí una tinta rosa chicle para crear el máximo contraste con la historia que se estaba contando. Técnicamente lo utilicé para iluminar, que es el uso más habitual. En Nela, la función es totalmente distinta, aparece en momentos puntuales y tiene un sentido muy claro... que no debo revelar en esta entrevista o le negaría esa sorpresa a un futuro lector.

También te has decantado porque los textos que complementan el cómic propiamente, que son bastantes, estén en tipografía manual, incluso los créditos, en detrimento de haber elegido una tipo mecánica... ¿Qué buscabas al dar esa continuidad tipográfica?
Todos los textos del libro, salvo el sello que lo certifica acorde con las normas del PEFC (cómic impreso en papel que promueve la gestión forestal sostenible) y el código de barras, están hechos a mano. Hay tres razones por las que esto es así:
Pienso en la tipografía como una extensión del dibujo, rotular a mano creo es la mejor manera (la natural) de comunicar la información escrita en este medio, sin ese salto entre la parte mecánica y manual. Hay tipografías a las que cuesta un poco acostumbrarse y de primeras dan un aspecto menos “profesional”, pero cuando entras, es insustituible. Es una ventaja, un valor específico que tiene el tebeo respecto a la literatura, una forma más de deslizar la voz del autor, ¿por qué renunciar a ella?. La comparación más popular que se me ocurre se encuentra en el cine, al ver versiones dobladas recibes el mismo contenido (traducciones aparte) que en V.O., pero la forma es distinta, entre otras cosas te impide valorar gran parte del trabajo actoral. Ojalá yo también fuera políglota para poder leer las versiones originales de mis autores favoritos. Por otra parte, el cómic, casi tiene más que ver con el diseño que con el dibujo , y el texto, a nivel formal, acaba siendo una mancha con un peso específico que debes tener en cuenta al componer las páginas (lo habitual es hacerlo de dos en dos). Desde mi punto de vista, lo óptimo es trabajar con todos los elementos a la vez.
Y por último, ante el libro electrónico, el libro impreso tiene que potenciar su valor como objeto. Cuidar la edición, y tratar de diferenciar al máximo la experiencia de ambas lecturas, se me antoja un recurso indispensable en su supervivencia. Yo intento controlar todos los aspectos que rodean la edición de mis libros, poco a poco voy aprendiendo algo más sobre algunos procesos que no tienen que ver con escribir o dibujar. Para Nela opté por darle una apariencia lo más artesanal posible, utilicé cuatro tipos de letra distintos; uno para pensar, dos para hablar y otro para el texto anexo. Además de variaciones en la inclinación, espaciado, grosor, tamaño...

Has trabajado con guionistas, como autor completo y has adaptado una obra de otro medio... ¿Te encuentras más cómodo con alguna de estas tres alternativas creativas?
Todos tienen pros y contras. Supongo que dependerá de la persona, a mí me cuesta más escribir que dibujar... La autocrítica deja pocas ideas a desarrollar. Yo no he sabido o no he podido vivir de esto, de manera que tardo una media de tres años en sacar un proyecto adelante. Necesito creer que es lo suficientemente sólido para que las dudas no me atormenten demasiado durante el proceso, repercutiendo en la concentración y motivación. Todo eso se acabaría notando al final.
Dibujar un guión ajeno es más sencillo porque delegas en otra persona una parte del trabajo. Pero también genera presión el hecho de querer cumplir con las expectativas del guionista, ¡sobre todo en los plazos!
Las dudas que te asaltan son de otro tipo: “¿por qué llevo varios años trabajando en la idea de otra persona?”. Aún así, si das con una persona dispuesta a escuchar y discutir sobre lo que puedes aportar a la historia, aprendes un montón. David Muñoz es un ejemplo perfecto de este tipo de guionista.
Adaptar es distinto... Partes del mejor argumento que seas capaz de encontrar, probablemente sea mucho mejor que el material original que te puedan ofrecer. El proceso es complicado, primero debes pensar qué tipo de adaptación te gustaría hacer y cuál le viene mejor a ese texto específico. Eso te hace sopesar tus virtudes y carencias: ¿Le aporto algo distinto? ¿Seré capaz de llevarlo a buen puerto? Esto es importante, porque si eres una persona responsable en algún momento del proceso empezarás a dudar, y preguntarte qué pensaría el autor del texto original si estuviese vivo. En este aspecto, descubrir los cuadernos de dibujo de Galdós, su debilidad por la caricatura, la ilustración y la sátira política me ayudó a pensar que en otra época quizás él mismo hubiera dibujado tebeos. Una palmadita en la espalda desde el más allá.